La ofensiva de Boston tuvo una noche para el olvido, pero sería un error analizar el resultado sin reconocer lo que está haciendo Reid Detmers.
El zurdo de los Angels limitó a los Red Sox a un solo hit durante seis entradas. Ponchó a nueve bateadores, concedió una base por bolas y realizó 112 lanzamientos, la cantidad más alta de su carrera.
Sin embargo, su dominio en Fenway Park no fue una actuación aislada.
Desde el Juego de Estrellas, Detmers registra una efectividad de 1.37 en 59.1 entradas. De acuerdo con las notas oficiales posteriores al encuentro, esa era la efectividad más baja entre los abridores de Grandes Ligas con un mínimo de 30 innings trabajados durante ese periodo.
También acumula seis aperturas consecutivas lanzando al menos seis entradas y permitiendo una carrera o menos. El único lanzador anterior de los Angels que había conseguido una racha semejante fue Dean Chance en 1964.
Detmers posee además una racha de 17.2 entradas sin permitir carrera en Fenway Park. Desde 2010, solamente Dylan Cease había registrado una cadena más extensa como lanzador visitante en ese estadio.
Todo esto permite separar dos conclusiones.
Reid Detmers domina la segunda mitad
La primera es que Boston volvió a mostrar sus problemas ofensivos. El equipo solamente consiguió cuatro hits, se ponchó 13 veces y terminó de 1-5 con corredores en posición de anotar. El gran momento de Detmers explica parte de esa actuación, pero no elimina las preocupaciones alrededor del lineup.
La segunda es que los Angels podrían estar descubriendo una versión completamente diferente de su abridor. Su talento nunca estuvo realmente en duda; el interrogante era si podría mantenerlo durante periodos prolongados.
Ahora lo está haciendo.
Pizarra Final considera que Detmers fue mucho más que el lanzador que aprovechó una mala noche de Boston. Sus números desde el Juego de Estrellas lo colocan entre los brazos más dominantes de la segunda mitad.
Para los Red Sox, la lección es sencilla: en octubre volverán a encontrarse con lanzadores capaces de controlar un juego de esta manera. La ofensiva tendrá que demostrar que puede producir incluso cuando el abridor rival está en su mejor momento.
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