Los Red Sox reaccionaron con cuadrangulares de Roman Anthony y Wilyer Abreu, pero no lograron borrar el daño sufrido durante la apertura de Jake Bennett y cayeron 6-4 ante los Angels en Fenway Park.
Con el resultado, Boston perdió los últimos dos encuentros y entregó la serie después de haberla comenzado con una victoria.
Bennett dejó el partido cuesta arriba
Jake Bennett atravesó su presentación más complicada de las últimas semanas. El zurdo permitió seis carreras, nueve hits y tres cuadrangulares en 5.1 entradas. Solamente ponchó a dos bateadores y terminó su actuación con 3.69 de efectividad.
El principal problema no fue la cantidad de corredores permitidos, sino el daño producido por los batazos largos. Los Angels aprovecharon sus oportunidades y obligaron a la ofensiva de Boston a jugar desde atrás.
Anthony y Abreu encabezaron la reacción
Roman Anthony mantuvo con vida a los Red Sox al conectar un cuadrangular de dos carreras en la quinta entrada. Fue su cuarto jonrón de la temporada y elevó su total a nueve carreras impulsadas.
Una entrada después, Wilyer Abreu disparó su cuadrangular número 24 de la campaña. El venezolano llegó a 71 carreras impulsadas y terminó el encuentro con un OPS de .802.
Jarren Duran también tuvo una buena noche al conectar dos hits, recibir una base por bolas y anotar dos de las cuatro carreras de Boston. Nate Eaton produjo la otra anotación con un imparable.
Sin embargo, el resto de la alineación no consiguió extender los ataques. Boston terminó con ocho hits y solamente dos bases por bolas.
El bullpen sí cumplió
La mejor noticia de la noche llegó desde el relevo. Gage Olds, Jovani Morán y Luis Gamboa combinaron 3.2 entradas sin permitir carreras.
Los tres relevistas mantuvieron el juego al alcance de la ofensiva, pero la remontada nunca terminó de concretarse.
Después del out 27
Los dos cuadrangulares podrían hacer pensar que la ofensiva hizo lo suficiente, pero Boston volvió a depender demasiado del batazo largo.
La conclusión es sencilla: no se puede pedir una remontada todas las noches. Cuando el abridor permite seis carreras y tres jonrones, el margen de error desaparece. El bullpen respondió y los bates mostraron señales de vida, pero el daño ya era demasiado grande.
Boston tendrá que pasar rápidamente la página. La recta final de la temporada no permite convertir una mala apertura en una serie perdida.




