
Ricardo Márquez
Lo que parecía una temporada de ensueño para los New York Yankees se ha convertido en una pesadilla con sabor a colapso. El 28 de mayo, los Bombarderos del Bronx eran líderes de su división con 7 juegos de ventaja. Hoy, poco más de dos meses después, tienen un récord de 25-32 en ese lapso y han caído al tercer lugar del Este de la Liga Americana. ¿Yankees en crisis?
Pero como si eso no fuera suficiente, este fin de semana firmaron una humillación histórica: fueron barridos por primera vez por los Miami Marlins, una franquicia que hasta ahora no conocía lo que era ganar una serie completa ante los Yankees.
Del otro lado, los Giants vivían un escenario prometedor: apenas a 2 juegos de liderar su división el día que adquirieron a Devers. Sin embargo, desde entonces todo se ha venido abajo. Con un récord perdedor y tras convertirse en vendedores en la fecha límite de cambios, la temporada de San Francisco se ha convertido en una debacle que pocos esperaban.
Un colapso que duele y preocupa
Desde el 13 de junio, Nueva York suma 25 derrotas, la tercera peor marca de todas las Grandes Ligas en ese periodo. Solo Nationals (27), Giants (26) y Twins (26) lo han hecho peor. A nivel deportivo, el equipo está descompensado. La rotación sigue siendo un problema crónico, y el bullpen, a pesar de los refuerzos, ha sido duramente castigado.
El viernes, los recién llegados Camilo Doval y David Bednar fueron víctimas del caos en una derrota 13-12 que dejó dudas más que respuestas. El sábado, la ofensiva fue completamente anulada por Eury Pérez, y el equipo ni siquiera pisó el plato. Y el domingo, Kyle Stowers se encargó de sellar la barrida con un jonrón de tres carreras que desató los abucheos en el Yankee Stadium.
Tensiones en el dugout
El momento más insólito llegó el sábado. Jazz Chisholm Jr., tras recibir base por bolas, fue sorprendido fuera de la inicial tras un elevado inofensivo de Paul Goldschmidt. El error de base terminó en doble play, y el dugout explotó: el manager Aaron Boone fue captado discutiendo acaloradamente con el coach Travis Chapman, evidenciando tensiones internas.
Luis Gil no es la solución (por ahora)
El regreso de Luis Gil no ha tenido el impacto esperado. En su debut de temporada permitió cinco carreras en apenas 3.1 entradas, con cuatro boletos y un cuadrangular clave de Stowers. El dominicano, Novato del Año en 2024, terminó esa campaña con una efectividad de 5.15 en sus últimas 15 salidas, y su preparación en 2025 fue limitada por lesión.
Su presencia debía cubrir la ausencia de Gerrit Cole, aún en recuperación tras una cirugía Tommy John. Pero ni Gil ni Ryan Yarbrough —que continúa lesionado— han logrado sostener la rotación.
Los Yankees apostaron por reforzar el bullpen, no la rotación. Y los resultados hablan por sí solos: el barco se hunde desde el montículo, mientras la ofensiva se apaga a destellos. El liderazgo se escapa, el Wild Card está en peligro, y las alarmas ya no suenan: gritan.
Pizarra Final lo dice claro: si esto sigue así, ni octubre ni los recuerdos de gloria podrán salvar esta temporada.


