
Ricardo Márquez
VANCOUVER, British Columbia – Durante casi una década, los Houston Astros fueron el modelo a seguir en MLB: desarrollo interno, analítica avanzada y un núcleo que parecía inagotable. Hoy, rumbo a la temporada 2026, la gran pregunta empieza a tomar fuerza entre aficionados y analistas: ¿la ventana competitiva de los Astros se está cerrando o aún queda material de campeonato?
El núcleo que todavía sostiene a Houston
A pesar de los cambios inevitables, Houston no parte desde cero. El equipo aún cuenta con piezas de alto impacto que mantienen viva la conversación de contender:
• José Altuve, líder absoluto del clubhouse, sigue siendo el termómetro del equipo.
• Yordan Álvarez, uno de los bates más temidos de MLB, es una garantía ofensiva cuando está sano.
Este grupo mantiene a los Astros lejos de una reconstrucción total. El problema no es el talento élite… es la profundidad.
El desgaste natural de una dinastía
Ningún proyecto competitivo es eterno. Houston ha pagado el precio de años de éxito:
• Salidas clave vía agencia libre
• Lesiones acumuladas
• Un sistema de granjas que ya no produce talento al mismo ritmo que antes
La rotación ya no intimida como en sus mejores años y el bullpen ha mostrado grietas en momentos clave. Houston sigue siendo competitivo, pero ya no impone respeto automático.
¿Transición o último empujón?
Aquí está el punto clave: los Astros están en una zona gris peligrosa.
No son un equipo para vender todo y reconstruir, pero tampoco tienen el margen de error que tenían entre 2017 y 2022. Cada movimiento importa. Cada contrato pesa. Cada joven que no explota duele.
Si Houston logra:
• Mantener sano a su núcleo
• Exprimir uno o dos aportes jóvenes
• Tomar decisiones inteligentes a corto plazo
Entonces la ventana no está cerrada… pero sí entreabierta.
Los Astros ya no son la dinastía dominante, pero tampoco están acabados. Son un equipo en transición que todavía sabe ganar, aunque ahora necesita hacerlo con menos margen y más precisión.
La verdadera incógnita no es si Houston puede competir, sino por cuánto tiempo más antes de que el ciclo llegue a su fin.
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